El otro día hice galletas de mantequilla, y la verdad es que quedaron buenísimas. Son perfectas para desayunar o merendar con un té o un café, y aunque llevan bastante mantequilla son bastante ligeras. Y si no soy excasivamente golosos le podéis reducir la cantidad de azúcar a la masa, ya que luego las decoraremos con chocolate y otras cositas. Allá vamos!
-350-400gr de harina de trigo normal
-250gr de mantequilla sin sal a punto de pomada
-1 huevo
-1/2 cucharadita de levadura tipo Royal
-200gr de azúcar glacé
-1 pizca de esencia de vainilla
-Para decorar: chocolate negro, guindas, almendras laminadas, decoraciones de azúcar de colores etc.
Para empezar, habremos dejado la mantequilla fuera de la nevera y tapada para que se ablande unas 4 horas antes de empezar, y si veis que aún no está lista le dais un golpe de microondas con cuidado de no derretirla del todo. Cuando la tengamos a punto la ponemos en un bol junto con el azúcar y con unas varillas (de mano o eléctricas) lo mezclamos hasta dejarlo hecho una pasta de color amarillo y cremosa, le agregamos el huevo y lo mezclamos hasta que se haya integrado. Le añadimos la vainilla y ahora vamos añadiendo poco a poco la harina junto con la levadura y mezclamos con una espátula, y cuando ya empiece a no estar tan pegajosa la amasamos a mano. Como veréis en la cantidad de harina os he puesto de 350 a 400 gramos, esto es porque la cantidad nunca será exacta ya que no en todos los sitios el nivel de humedad es igual ni las harinas son todas iguales, así que tenéis que ir añadiendo hasta que os quede una masa que no se os pegue a las manos pero que a la vez no quede seca, tiene que ser una pasta algo húmeda y pringosa por la mantequilla, pero no pegajosa.
Cuando la tengamos lista la sacamos del bol, la envolvemos en papel film y la dejamos en la nevera 1 hora para que endurezca un poco y sea más fácil trabajarla. Pasado ese rato ya podemos sacarla de la nevera y con la ayuda de papel sulfurizado y un rodillo la estiramos y le damos un grosor de 5-7 milímetros, ya que no debe de quedar ni muy fina ni excesivamente gruesa. Y la vamos cortando con los cortapastas que más nos gusten (corazones, estrellas, lunas, círculos, cuadrados...) y las vamos dejando en una bandeja de horno con una hoja de papel sulfurizado. Les ponemos guindas y frutos secos a las que queramos, y las que vayan a llevar chocolate y figuras de azúcar las decoraremos después de hornearlas una vez que estén frías. El horno lo tendremos precalentado a unos 150-160 grados (según como sea vuestro horno) y las dejaremos en torno a 10-12 minutos o hasta que los bordes se empiecen a tostar ligeramente. Una vez horneadas las dejamos enfriar en una rejilla y decoramos las que nos faltan con chocolate para postres derretido y con los sprinkles o figuras de azúcar, y listas!



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